Desde hace unas semanas he comenzado a tener sueños muy reales, tan reales que me es difícil distinguirlos de la realidad, y la única forma que he encontrado en definirlos como meros sueños es ponerme a recordar si las situaciones que viví en esos sueños realmente pasaron en la realidad o solamente se quedaron en ese paralelismo onírico.
Pero acá viene lo gracioso: no son sueños valiosos, sino que son sueños sobre situaciones (ficticias) cotidianas, que tranquilamente podrían pasar cualquier día. Son sueños en lugares que conozco, con personas familiares, y en situaciones completamente normales y típicas en esos mismos lugares y con esas mismas personas. Nadie vuela, ni se teletransporta, ni tampoco me hablan sobre cosas que no me hablarían en la vida real. No se caen aviones ni estoy en lugares en los que nunca estuve.
Por todo esto, en esos sueños hay argumentos y situaciones creíbles, no hay efectos especiales ni nada realmente sorprendente.
Casi como una película argentina. 😂🤣😂🤣